La colección invisible, de Stefan Zweig

LaColeccionInvisible-316x496Este pequeño librito de Olañeta me ha acompañado durante un viaje de fin de semana, y aunque no llega a tener ni cien páginas creo que se merece una reseña, siquiera tan breve como el espléndido relato que contiene. La colección invisible, subtitulado Episodio de la época de la inflación en Alemania (1929), comienza durante un viaje en tren, en una imprecisa estación de ferrocarril situada más allá de Dresde. Un veterano anticuario berlinés, que ha subido al vagón donde viaja el autor, va a contarnos una historia extraordinaria, un hecho real pero fuera de lo común: «la historia más curiosa que le ha sucedido a un viejo comerciante de arte como yo en treinta y siete años de carrera.» Corren los años veinte en Alemania. Ha terminado la Gran Guerra, pero la equivocada política económica de la República de Weimar y las exigentes reparaciones impuestas a los alemanes por el Tratado de Versalles sumen al país en la miseria, viéndose sometido a una fuerte inflación que culminará con el hundimiento de la Bolsa de Berlín en 1927. Stefan Zweig, pacifista convencido, que se ha opuesto a la guerra desde el principio y ha tenido que refugiarse temporalmente en Suiza, publicará a finales de esa década un puñado de textos que reflejan la penosa situación alemana. Conmovedoras estampas entre las que figura el relato que nos ocupa, La colección invisible, donde se denuncia la rapiña de las obras de arte, en un momento de la historia europea en la que un sello de correos podía costar en Alemania millones de marcos y los nuevos ricos —bien pertrechados de dólares— hacían su agosto en una población de coleccionistas empobrecidos y hambrientos. Poco más podemos contar de este estupendo relato sin arruinar el disfrute del lector, que se verá recompensado por la originalidad de la historia y la finura con que el autor traza la psicologia de los distintos protagonistas del drama.

Traducido y prologado por Alex Weiss, el libro viene ilustrado con algunos grabados de Rembrandt, los más convenientes para una perfecta comprensión y disfrute del texto.

Reseña de Manuel Fernández Labrada

«Todo llevaba, pues, a creer que se trataba de un hombre un poco particular, un personaje ridículo, de costumbres anticuadas, uno de esos alemanes pintados por Menzel o Spitzweg, como existían todavía hasta hace poco algunos raros especímenes aquí y allá en nuestras pequeñas ciudades de provincias.» (traducción de Alex Weiss)
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Acerca de Manuel Fernández Labrada

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