El pájaro en la nieve, de Armando Palacio Valdés

No está mal desempolvar y leer de vez en cuando autores que permanecen olvidados, sobre todo cuando todavía atesoran valores literarios indiscutibles. Este es el caso de Armando Palacio Valdés (1853-1938), uno de los escritores españoles más sobresalientes de la novela realista decimonónica, parangonable en su época con autores como Clarín, Galdós, Blasco Ibáñez o la Pardo Bazán. Conocido y apreciado fuera de nuestras fronteras, fue traducido en vida a las principales lenguas europeas (especialmente a la inglesa), y propuesto en dos ocasiones al premio Nobel. Pero al igual que otros escritores de larga trayectoria, los años fueron en su contra, y Palacio Valdés evolucionó desde posturas avanzadas y comprometidas a una literatura más convencional que ha restado en la valoración general de su obra. Tras su muerte, su extensa producción perdió posiciones frente a la de otros literatos de su generación. No obstante, muchas de sus novelas (Marta y María, El idilio de un enfermo, Maximina…) y relatos conservan un valor literario de primer orden. De gran interés hemos de calificar los seis relatos que nos ofrece ahora la editorial Eneida (en su colección Confabulaciones), que se hace eco de la revalorización creciente de que goza, de un tiempo a esta parte, la obra del escritor asturiano. Un ramillete de historias atrayentes e imaginativas, magistralmente escritas, dotadas con la suave y característica ironía de su autor.

El pájaro en la nieve” narra la trágica historia de un joven músico ciego que se queda solo en el mundo e inicia un imparable descenso hacia la miseria y el desastre. Su única esperanza: el regreso de un hermano que marchó a América para hacer fortuna. Leyéndolo es imposible no recordar el más célebre cuento de Andersen. “La confesión de un crimen” está ambientado en el mundo de los precoces amores infantiles, reflejos turbadores, en su carencia de disimulo, del mundo de los adultos. No obstante el tono ligero del relato, sobrecoge la seriedad con que la protagonista asume la terrible responsabilidad de la muerte de su joven admirador. En “El sueño de un reo de muerte” es posible ver una reprobación de la pena capital y la indignidad de los ajusticiamientos públicos (un asunto tratado con mayor intensidad en otro de sus relatos: “El hombre de los patíbulos”, Aguas fuertes, 1884). El narrador sufre una esperpéntica pesadilla que lo conduce al cadalso, y donde lo que más lo aterroriza es convertirse en espectáculo. “Los Puritanos” es un curioso relato que muestra cómo puede cambiar en una centuria la consideración de lo políticamente correcto: el ridículo flirt -sin consecuencias- de un hombre casado, de tránsito en Madrid, con una niña de trece años que le ha tirado a la cabeza, desde el balcón de su casa, una enorme muñeca. Iniciada la relación, la desigual pareja se refugia durante unas horas en el Teatro Real, donde se representa la célebre ópera de Bellini, I Puritani, de ahí el irónico título del relato. Inocencia y mala conciencia, apenas disimulada, bajo la burlona mirada del autor. “Polifemo” es la pintura de un tipo característico: el gruñón temible y espantable, voz de trueno y gigantesca anatomía -militar retirado, sordo y con un solo ojo para mayor pavura-, que luego resulta tener un corazón de oro. Un relato decididamente sentimental, casi lacrimógeno, donde no faltan perros ni hospicianos, pero escrito con una maestría y gracia indiscutibles. Este relato recuerda al de otro tipo estupendo: “El profesor León” (también en Aguas fuertes). Finalmente, “El crimen de la calle de la Perseguida” es un breve y magnífico cuento de intriga, con algunas escenas sorprendentes y una conclusión del más puro humor negro.

Reseña de Manuel Fernández Labrada

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Al final se la otorgaron, pero fue para despedirle a los pocos días: la música de Juan no agradaba a los parroquianos del Café de la Cebada; no tocaba jotas, ni polos ni sevillanas, ni cosa ninguna flamenca, ni siquiera polkas; pasaba la noche interpretando sonatas de Beethoven y conciertos de Chopin: los concurrentes se desesperaban al no poder llevar el compás con las cucharillas.” (“El pájaro en la nieve”)

En los años 20 del pasado siglo se reeditaron algunos relatos de Palacio Valdés en la revista Lecturas, como “Polifemo” o “Los Puritanos”.

Una portada de la revista Lecturas (abril de 1924)

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Acerca de Manuel Fernández Labrada

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