Jardín circunmurado, antología poética del teatro de William Shakespeare

Todos los que disfrutan transitando por esa selva maravillosa que es el teatro de Shakespeare tienen sus rincones preferidos: parajes tranquilos o tempestuosos, soleados o umbríos, bucólicos, agrestes… Lugares donde es tentación inevitable demorarse, rehacer el camino, o incluso buscar el sendero más corto para alcanzar nuestro refugio predilecto (¿quién reprochará al caminante buscar un atajo?). A cualquiera de estos paseantes literarios llenará de alborozo la aparición de un libro como Jardín circunmurado (el título es una cita de Medida por Medida), cuyo destacable interés no está sólo en la sabia recolección, sino muy especialmente en el acierto de la traducción, que se impone como una realidad poética propia. ¿Es necesario añadir que no hay una sola página que no recoja alguna flor digna de tal jardín? Atrapados por la belleza del poema, olvidémonos que estamos hablando de teatro…

En Jardín circunmurado la editorial Pre-Textos nos ofrece un ramillete de pasajes shakesperianos, ordenados cronológicamente (aparte del título de la obra y el personaje que habla, se señalan acto y escena), de una gran densidad poética y conceptual, y que “nos imponen, casi con furia, su autonomía” (son palabras del editor y traductor, Christian Law Palacín). Hablamos de textos de mediana extensión, parlamentos y reflexiones en la mayoría de los casos, breves diálogos los menos, donde se nos habla de las miserias del poder, las pasiones del alma (las más abyectas y las más sublimes), la fantasía, la naturaleza, el amor y la guerra, el humor, la vida y la muerte, la riqueza y la pobreza, la vanidad del mundo… Todo cuanto es propio del humano interés está aquí expuesto, en su más excelente formulación, resonando en el diapasón más alto y conmoviéndonos en lo más profundo. Los más granados personajes de la dramática mundial toman la palabra para hablarnos de lo que nos interesa: reyes, príncipes, villanos, nobles y cortesanos, enamorados, militares, héroes de la mitología, bufones, duendes, monstruos… Todos extraordinariamente lúcidos y sabios. Todos convincentes. Pero no por ello menos desgraciados o entregados a un hado fatal.

La edición que nos propone Pre-Textos recoge también los textos originales en lengua inglesa, agrupados acertadamente al final del libro, para no entorpecer, quizás, la gozosa lectura de las traducciones (¿a quién le gusta andar con muletas?). Jardín circunmurado cuenta además con un prólogo de su traductor, Christian Law Palacín, y se abre con un bello texto introductorio (“A los muros de Amor”) escrito por Francisco José Martínez Morán.

Reseña de Manuel Fernández Labrada

“No tengas miedo; la isla está llena de ruidos. De sones y aires dulces que dan placer y no hacen daño. A veces, un millar de instrumentos vibrantes zumba en mis oídos; son voces, por instantes, las que, si he despertado de un prolongado sueño, me hacen dormir de nuevo. Entonces, entre sueños, parece que las nubes se abren y me enseñan sus riquezas, prontas a derramarse sobre mí; de tal manera, que cuando me despierto lloro porque quisiera seguir soñando aún”. (La Tempestad, traducción de José Méndez Herrera)
 
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Acerca de Manuel Fernández Labrada

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